Cinturón de Hierro
Descripción
El cinturón de hierro de Bilbao hace referencia a un sistema de fortificaciones construido durante la guerra civil española por el bando republicano con la intención de defender Bilbao (importante núcleo industrial) de los ataques enemigos.
Además de las forificaciones, la ruta cuenta con excelentes vistas de Berango y Sopela
Cuando se produjo el esperado ataque el cinturón no fue capaz de resistir contra la artillería y la aviación enemiga. Además, debido al cambio de bando de uno de los mayores diseñadores de este sistema, el enemigo conocía perfectamente las posiciones defensivas.
El cinturón entero contaba con 180 complejos de búnkeres, alguno de hasta 70cm de espesor. Hay restos de estas fortificaciones por todo el perímetro bilbaíno, algunas mejor conservadas que otras. Cuenta con un interés especial, debido a su buena conservación, las baterías defensivas de Punta Lucero, donde aún se pueden ver cañones inutilizados y la zona de Berango, de la cual hablaremos en este post.
Uno de los búnkeres por los que pasa la ruta
Datos
Distancia desde Bilbao:
Desnivel: 80m
Distancia de ruta: 5Km
Tiempo: 2 horas
Dificultad:Fácil
La rutaLa ruta comienza en el metro de Berango, desde donde recomiendo acercarnos al museo del cinturón de hierro, el cual está a unos 5 minutos de la estación y nos ayudará a entender mejor como y para que se utilizaban las posiciones defensivas. Además, el museo cuenta con objetos de la época, que nos permite hacernos una idea de las duras condiciones en las que combatían los defensores de Bilbao. El museo está bien señalizado y no tiene perdida desde el metro.
El museo es pequeño pero completo
En el mismo museo nos podrán indicar la ruta que vamos a seguir, la cual además, viene indicada cada pocos metros.
La ruta asciende por el monte Areneburu, pasa por la zona de Urko, donde se conservan 2 fortines y termina bajando a Larrabasterra antes de volver a Berango.
Es una ruta sencilla que permite ver diferentes tipos de fortificaciones como trincheras, nidos de ametralladoras o fortines. El camino viene indicado y no tiene perdida. El acceso a las fortificaciones es más complicado debido a la antigüedad y la falta de cuidado de las mismas pero aún así es un recorrido que merece mucho la pena.
A lo largo de toda la ruta encontramos carteles informativos
La ruta es lo suficiente sencilla para que la puedan realizar niños pequeños, a los que sin duda les hará ilusión ver unas trincheras reales. Es por tanto, un pequeño trozo de historia escondido en un paraje natural, donde los árboles han crecido de tal manera que resulta difícil imaginar como sería esa zona durante la guerra civil.




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